Por qué las montañas concentran tanta biodiversidad (y qué implica eso para su estudio)

Las selvas tropicales suelen llevarse toda la atención cuando hablamos de biodiversidad. Pero hay otro ambiente terrestre que acumula una riqueza biológica comparable, y que en Córdoba (y en gran parte del país) las vemos cada vez que miramos al oeste.

Las zonas montañosas cubren aproximadamente un cuarto de la superficie terrestre y albergan entre el 50 y el 80% de las especies conocidas. Detrás de esa concentración de diversidad hay causas ecológicas y evolutivas concretas, que hacen que en estos lugares la evolución vaya más rápido. Los paisajes montañosos son un mosaico de ambientes que exponen a los seres vivos a condiciones de supervivencia complejas y es en las montañas dónde aparecen adaptaciones de lo mas llamativas a esos desafíos ambientales.

Entender esto es fundamental para diseñar cualquier relevamiento o línea de base en ambientes serranos.

Los mecanismos que explican la alta diversidad montañosa

El gradiente altitudinal

A medida que se gana altura, las condiciones ambientales cambian de forma pronunciada: temperatura, humedad, radiación, tipo de suelo. Cada uno de estas franjas altitudinales configura un piso con características ecológicas propias, y cada piso alberga una comunidad de especies diferente.

En las Sierras de Córdoba, por ejemplo, pasar del romerillar —el último piso del bosque serrano, ya degradado a un matorral espinoso que no sobrepasa la cintura— al pastizal de altura lleva menos de 20 minutos de ascenso: es un cambio abrupto del paisaje en un par de decenas de metros de altura. Eso significa que en una distancia horizontal equivalente a tres cuadras, en una montaña las comunidades animales y vegetales pueden ser completamente distintas.

La heterogeneidad del relieve

El relieve montañoso no es uniforme: quebradas, laderas expuestas, cañadones y cursos de agua generan microclimas distintos dentro de una misma franja altitudinal. Las quebradas, en particular, funcionan como refugios de humedad donde prosperan especies que no toleran las laderas, donde estarían más expuestas al sol y al viento.

Esta heterogeneidad ambiental multiplica la cantidad de hábitats disponibles en un área relativamente pequeña, lo que se traduce directamente en mayor riqueza específica. En la pampa, podríamos caminar kilómetros antes de encontrar un minúsculo cambio en la biodiversidad, y encontrarlo casi que sería una excepción. En una montaña, el cambio es la norma.

Las zonas de transición

Los límites entre un piso altitudinal y otro no son líneas netas: son zonas de transición donde coexisten especies de ambos pisos. Esas zonas de transición o ecotonos, concentran diversidad de forma natural y son, en consecuencia, áreas de especial interés para el muestreo.

Especiación por aislamiento y endemismos

Desde el punto de vista evolutivo, las montañas funcionan como islas, una isla rodeada de nubes. Poblaciones que quedan separadas por valles, por ríos o por diferencias altitudinales siguen trayectorias evolutivas independientes, lo que a lo largo del tiempo genera nuevas especies. Por esto, todos los sistemas montañosos del mundo son refugio de especies endémicas. Especies que han hecho de esa cumbre su hogar y están perfectamente adaptadas a ella. Estas especies, al tener poblaciones pequeñas en unos pocos lugares, son más vulnerables a la extinción.

Los Andes tropicales son el ejemplo más documentado de este proceso, pero el patrón se repite a escalas menores en sistemas montañosos como las Sierras Pampeanas.

Qué significa esto en la práctica para un relevamiento

Un muestreo de biodiversidad en ambientes montañosos no puede diseñarse con la misma lógica que se aplica en terreno llano. Ignorar el gradiente altitudinal, subestimar la heterogeneidad del relieve o no incluir ecotonos en el diseño de muestreo son decisiones que le restan puntos a todo el relevamiento, independientemente de cuánto esfuerzo de campo se invierta después.

Para que una línea de base sea representativa de la diversidad de estos ambientes, el diseño de muestreo tiene que contemplar explícitamente esa variación espacial: estratificar por piso altitudinal, incluir sitios en quebradas y laderas expuestas, y asignar unidades de muestreo en zonas de ecotono.

¿Tu proyecto requiere un relevamiento en ambiente serrano?**

Si estás desarrollando un estudio de impacto ambiental, una evaluación de aptitud de sitio o necesitás una línea de base biológica en zona serrana, el diseño del muestreo es la etapa que define la calidad de todo lo que viene después. En Biota Sur trabajamos relevamientos de biodiversidad en ambientes montañosos de Córdoba con protocolos adaptados a la complejidad de estos ecosistemas.

Si querés saber cómo encaramos ese proceso, escribinos.

Scroll al inicio